Defensoras del bosque

2 marzo, 2016

Las mujeres indígenas se han convertido en celosas guardianas del ecosistema vulnerable donde habitan los bosques.

Gracias a la nueva Ley Forestal y de Fauna Silvestre, las organizaciones nativas participan en el proceso de consulta previa y son las mujeres las más activas a la hora de cuidar los grandes mercados y farmacias naturales que representan los bosques en el Perú.

“El bosque es nuestra fuente de vida”

Es el caso de la señora María Témpora, quien a través de la Federación Nacional de Mujeres Campesinas, Artesanas, Indígenas, Nativas y Asalariadas (Femucarinap), impulsará el uso sostenible del bosque seco de algarrobos en Tambo Grande, Piura.

Esta será la primera vez que las mujeres de su comunidad decidan sobre los recursos que han cuidado por años. “Nos servirá para no dejarnos engañar por esas empresas que con el cuento de que tienen una concesión barren con todo”, dice María.

“Nuestros bosques eran como zonas de saqueo”

Lo dice Beatriz Caritimari, integrante de la Organización Nacional de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas del Perú (Onamiap) en Balsa Puerto, Loreto, quien ha sido testigo de la desaparición de plantas, semillas, fibras y mariposas que habitaban en el monte.

El cambio climático es otro problema que amenaza con desaparecer las playas donde crecen los sembríos de arroz.. Beatriz espera que “la reglamentación promueva la capacitación de pequeños empresarios, que exploten los recursos con permiso y de manera sostenible”

“Si se contaminan, los bosques no volverán a producir”

Además de la escasez de lluvias y los incendios forestales, para Esther Bellido, campesina de la comunidad de Pacucha en Apurímac, el mayor problema es la minería artesanal que amenaza con matar el bosque.

“Están cavando huecos y los bosques ya no son bosques. Se matan las plantaciones y los animales empiezan a migrar”, afirma Esther, quien sabe que los bosques han sido y son la principal fuente natural de medicamentos y alimentos para su comunidad.

Incluir a las comunidades indígenas es la mejor manera de asegurar el buen uso de los bosques que nuestro país alberga, y quienes mejor que estas mujeres para convertirse en sus más fervientes defensoras.